lunes, 26 de agosto de 2013

TEMA 9,10 (Juanicos y Cartas Católicas)


9.1. El Evangelio de S. Juan: Características literarias y contenido doctrinal.
9.2. Las epístolas.
9.3. El Apocalipsis.
9.4. La Epístola de Santiago
9.5. La 1ª Epístola de San Pedro
9.6. La 2ª Epístola de San Pedro
9.7. La Epístola de San Judas

A) DESARROLLO
9.1. Características literarias y contenido doctrinal del Evangelio de San Juan.
El Evangelio de S. Juan es peculiar, diverso de los Sinópticos por su contenido narrativo, por el marco geográfico y cronológico de la vida de Jesús y por la imagen de Cristo que presenta. Tiene gran hondura teológica. Todo esto ha hecho surgir la "cuestión ioannea": largas controversias acerca de la historicidad y autenticidad.

A) Características literarias
a) Estilo y lenguaje.
El lenguaje es a veces simbólico, de gran riqueza doctrinal, aunque la construcción sintáctica y el griego usado son sencillos.
Presenta a Jesús hablando en largos discursos (por contraste con los sinópticos) que más bien parecen monólogos. El propio Juan profundiza las palabras y hechos de Cristo. Los interlocutores de Jesús no son grandes masas (como en los sinópticos) sino personajes concretos (Nicodemo, Samaritana, etc.) o pequeños grupos.
b) Género literario.
Se suele llamar a la obra de Juan Evangelio, pero en realidad este vocablo no se encuentra en el escrito joánico que prefiere hablar de testimonio: (Jn 21, 24): "este es el discípulo que da testimonio de estas cosas y las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero". Es un testimonio de valor teológico, que descubre tras los hechos su sentido más profundo, sin que ello merme el valor histórico de todo lo narrado.
El concepto clave en el cuarto Evangelio es testimonio que tiene tres características:

1.- Es ocular: Juan da testimonio de lo que ha visto para suscitar la fe. La secuencia es: ver-testimoniar-creer. Pero ya el mismo 'ver' de Juan tiene una doble dimensión: sensible y trascendente. Contempla la realidad de Jesús con ojos de fe.

2.-Los hechos en sí no agotan el testimonio sino que revelan el misterio de Cristo: los milagros son signos (semeia).

3.-El testimonio se da en un contexto jurídico de litigio, de hostilidad, lo cual para Juan tiene el valor de signo: los judíos (mundo hostil) juzgan a Cristo pero El será el Juez de los últimos tiempos.
El Evangelio de Juan es fruto de la profundización progresiva de lo que Cristo hizo y predicó. Su intención teológica es que el lector crea: no tanto informar como transformar, llevar a la conversión.
El Evangelio está inmerso en la luz pascual desde el principio: Cristo es, sobre todo, el Verbo hecho carne.
Recurre con frecuencia al simbolismo: el sentido de los hechos es más hondo que el aparente. Esto no está en detrimento de la historicidad del relato, es decir, que Juan invente los hechos para transmitir una serie de ideas o doctrinas, o que los discursos del Señor sean meras composiciones teológicas suyas, sino que a través de realidades sensibles se manifiesta el sentido profundo de la obra de Cristo, todo parece ser signo de una realidad misteriosa, de ahí la hondura y peculiaridad del evangelio de Juan.

B) Contenido doctrinal
a) Teología trinitaria
El Evangelio de S. Juan es el escrito del NT más explícito en cuanto a la Revelación de la Stma. Trinidad. Juan nos dice que Cristo, Hijo Unigénito que está en el seno del Padre, se hace hombre para darnos a conocer los secretos de la vida íntima de Dios (Jn 1, 18), pues sólo el que está en Dios -el Verbo-, puede hablar del Padre (Jn 6, 46). Jesús es presentado por Juan como el revelador.
* Proclama la Unidad de Dios:
      -Es Dios quien ha enviado al Bautista (cfr. Jn 1,6).
      -De Dios nacemos a la vida de la gracia (cfr. Jn 1, 12-13).
      -A Dios nadie lo ha visto jamás (cfr. Jn 1, 18).
 * Y se refiere a cada una de las tres Personas:
      -Prólogo: El Verbo es Dios, consubstancial con el Padre: usa Theós con artículo cuando designa a la Persona del Padre, y sin artículo cuando se refiere a la esencia divina.
      -Verbo: Unigénito del Padre (cfr. Jn 1, 14).
                  Identidad de naturaleza: "somos uno" y distinción de personas: le llama Padre (cfr. Jn 1, 14).
                  Da a conocer al Padre: el que le ve, ve al Padre (cfr. 14, 8-11).
                  Nos hace hijos de Dios (cfr. 1 Jn 10, 30).
                  Cristo revela al Padre con sus obras: el culmen es la luz manifestación suprema del amor salvífico de Dios (Jn 1, 18; 9, 3; 17, 6).
      -E. Santo: revela su existencia:
                  Desciende sobre Jesús en el Bautismo (cfr. Jn 1, 34).
                  Nacer del agua y el Espíritu para entrar en el Reino (cfr. Jn 3, 5).
                  El Consolador, Espíritu de Verdad: morará en los que creen en Cristo, les recordará sus enseñanzas y les dará luces para comprender su verdadero sentido (cfr. Jn 14, 16-26).
                  Infusión de Espíritu en Pentecostés, antes a los Apóstoles para perdón de los pecados (cfr. Jn 20, 22-23).
b) Teología moral: Fe y Caridad
*La Fe: S. Juan señala que ha escrito su Evangelio "para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y, para que creyendo, tengáis vida en su nombre" (Jn 20, 31).
La fe en Cristo conduce a la vida eterna: por ella nos unimos a Jesús y participamos de su victoria sobre el pecado y la muerte (cfr. Jn 5, 4).
La fe es la respuesta amorosa al amor de Dios manifestado en Cristo "tanto amó Dios al mundo..." (Jn 3, 16).
Jesús muestra la importancia de la fe "el que cree en mi no morirá".
La fe es un modo de participar ya de la vida divina "el que cree tiene vida eterna"
Relación creer-conocer: con la fe nos adherimos a la verdad aceptándola de corazón y obteniendo un conocimiento profundo de Dios.
La fe admite grados: el crecimiento va unido al conocimiento más profundo de Cristo. La fe es don gratuito y acto libre del hombre.
* La caridad: es tema predominante, "Dios es Amor", El toma la iniciativa en el amor: nos entrega a su Hijo. El amor supremo culmina en la Cruz. El hombre debe corresponder, pero además, al ser imagen de Dios, se identifica con El en la medida en que ama.
Cristo nos da el doble precepto de la caridad: amar a Dios y al prójimo "como yo os he amado", es la nota peculiar del verdadero discípulo, la que distingue al cristiano.
c) Soteriología: Culto y Sacramentos
S. Juan descubre que tras los hechos del Señor hay unas realidades salvíficas sobrenaturales, y que a través de la humanidad de Cristo se manifiesta su Divinidad. Todo esto se relaciona íntimamente con el principio básico de la Teología Sacramentaria: el valor de los elementos sensibles como instrumentos para significar y producir la gracia.
S. Juan habla de manera explícita de: Bautismo (cfr. Jn 3, 1-21): conversación con Nicodemo; Eucaristía: Io 6: discurso del Pan de Vida; Penitencia (Jn 20, 22): "a quienes perdonéis...".
De modo indirecto: de la Confirmación: promesa de enviar Espíritu Santo a los Apóstoles para confirmarles en su misión (cfr. Jn 14, 26); Matrimonio (cfr. Jn 2, 1): Caná; Orden (cfr. Jn 17, 19): la oración sacerdotal de Jesús.
 d)La Virgen María
Juan la designa Madre de Jesús. Relata dos pasajes paralelos: -Caná, Calvario- en que Cristo la llama "mujer"(alusión a Gen 3, 15: victoria sobre el demonio en la que participa María), significando su íntima vinculación a la Redención mesiánica.
Su Maternidad Divina -"Madre de Jesús"-, se extiende a los miembros del Cuerpo Místico de Cristo: Juan representa a todos los hombres que, al pie de la Cruz, reciben junto con él a María como Madre (maternidad espiritual). El cuarto Evangelio es vital para la Mariología.

9.2. Las epístolas de San Juan.

Según la tradición San Juan escribió sus tres cartas en Éfeso a la vuelta del destierro de Patmos hacia los años 95-96. La autenticidad de la primera carta está documentada desde muy antiguo. Las semejanzas de estilo, estructura de las frases y vocabulario confirman que su autor es el mismo que el del IV evangelio; tiene giros típicamente arameos: ser de Dios, permanecer en la verdad, caminar en la luz, luz, tinieblas, verdad-mentira etc.
La segunda y la tercera fueron puestas en duda al principio por algunos, pero presentan las mismas semejanzas de doctrina y estilo.
Primera epístola
No tiene encabezamiento ni nombre del autor ni destinatarios ni saludos de despedida. Parece ser la última de las tres; el motivo de la misma es denunciar las desviaciones de falsos doctores que habían surgido en el seno de las jóvenes iglesias y fortalecer en la fe a los creyentes. Los principales errores que refuta son de tipo gnóstico.
El pensamiento no se desarrolla de modo lineal; el autor vuelve sobre las mismas ideas desde ángulos diversos.
Podemos resumir la doctrina en cuatro puntos:
1.- La comunión del cristiano con Dios se funda en la fe en Cristo Hijo de Dios y la guarda de los mandamientos, especialmente la práctica de la caridad fraterna.
2.- Fe en Jesucristo, sólo creyendo en Jesucristo estamos unidos al Padre (Jn 2, 26; 4, 15) y poseemos la vida eterna (Jn 5, 11-13); es el único Mediador entre Dios y los hombres. En Cristo y por Él somos hijos de Dios.
3.- Caridad: tema central. Dios es comunidad viva de amor. De ella, a través de Cristo participan los hijos de Dios. Cristo nos lo revela y comunica todo mediante el bautismo. El don de la caridad capacita y obliga a amar a Dios y al prójimo.
4.- Filiación divina: La comunión con Dios y la vida de la gracia recibida a través de Cristo constituyen al cristiano en Hijo de Dios. Tal filiación divina lleva consigo una identificación misteriosa con Cristo. Exigencias de esta condición: apartarse del pecado, caridad fraterna, obrar la justicia.
Segunda epístola
Se suele considerar un esbozo o resumen de la primera.
Destinatario: a la Señora Elegida y a sus hijos (parece ser una Iglesia local). Las recomendaciones que hace el autor coinciden con los temas tratados ampliamente en la primera epístola: amor fraterno, observancia de los mandamientos, el cuidado frente a los seductores, etc.
Tercera epístola
Destinatario: Gayo. Lo elogia por ser verdadero cristiano. Los motivos son unos conflictos surgidos en una comunidad cristiana.
No tiene doctrinas nuevas pero es un valioso testimonio de las vidas de las comunidades, y un modelo de los escritos de recomendación.
En la segunda y tercera el autor se presenta como "el presbítero". Desde el principio se difundieron como escritas por el Apóstol Juan, así lo atestiguan San Policarpo y San Ireneo, entre otros. Se les denomina "menores" por su brevedad.

9.3. Apocalipsis de San Juan.

Es el único libro, dentro del NT, de carácter profético. Pertenece al grupo de los libros deuterocanónicos, es decir, aquellos escritos que durante cierto tiempo no fueron recibidos como sagrados por todas las comunidades cristianas, probablemente, porque lo utilizaban algunas sectas heréticas para apoyar sus doctrinas. Se originaron sospechas sobre su autenticidad en algunos ámbitos de la Iglesia, sobre todo en Oriente. Desde el s.II hay testimonios de que el autor es S. Juan.

Lugar y fecha de composición: Patmos en el año 95 aproximadamente.
Destinatarios y finalidad: "Las siete Iglesias de Asia", número simbólico que significa la Iglesia universal. Su finalidad es poner en guardia a los cristianos contra los peligros para la fe (herejías), consolar y animar a los que sufrían las persecuciones de Domiciano.
Género literario: aunque tiene el nombre de Apocalipsis, y utiliza un lenguaje y simbolismo similar a la apocalíptica judía, se parece más en sus rasgos fundamentales a los libros proféticos, en efecto, Juan considera su libro como "profecía" (Apoc 1, 3); es un libro de consolación, surgido en un período de dificultades, y a la vez una llamada a la conversión, la urgencia del compromiso con el bien y el optimismo de la confianza en el poder de Dios.
* Lenguaje y estilo: uso de imágenes simbólicas connatural al género apocalíptico. Algunos símbolos son: Objetos: candelabro de siete brazos, libro de siete sellos, dos olivos...; gestos: marcar la frente de los elegidos, comer el libro de la profecía; ciudades: Sión, Babilonia; números: 3= lo sobrenatural y divino, 4= lo creado; 7 y 12= plenitud; colores: blanco = victoria y pureza; rojo = violencia; negro = muerte
También es típica la "ley de la anticipación": anunciar brevemente un acontecimiento que luego será desarrollado con plenitud.
*Interpretación del Apocalipsis
Por su carácter simbólico ha recibido diversas interpretaciones. Destacan cuatro:
1. Es una descripción de la historia de la Iglesia, se anuncian los momentos más importantes por los que ha pasado, o tiene que pasar la Iglesia. Interpretación literal, se dio en los primeros siglos, en la Edad Media y actualmente en algunas sectas.
2. Cuadro de persecuciones y dificultades de la Iglesia que se dieron sólo en tiempo de S. Juan. Descripción simbólica. Esta interpretación se inicia en el s. XVI con influencia en la crítica racionalista.
3. El Apocalipsis es un anuncio y premonición para los últimos tiempos. Interpretación dada en el s. XVIII, seguida por algunos autores.
4. Es una visión teológica de toda la Historia subrayando su aspecto trascendente y religioso. Por una parte se presenta la lucha cósmica entre el bien y el mal, pero por otra se da por sentado el triunfo definitivo de Cristo. Es una concepción acorde con el IV Evangelio, donde también se presenta la época definitiva y la vida eterna, ya iniciada ahora de alguna manera y en marcha hacia la plenitud total. Es la interpretación más aceptable y la que proponían los Padres.

Doctrina:
El núcleo doctrinal es la segunda venida de Cristo y el establecimiento definitivo de su reino al final de los tiempos, destacan los siguientes puntos:
1. Dios Todopoderoso: trascendencia y dominio absoluto de Dios: Alfa-Omega (Apoc 1, 8). Dios es eterno e inmortal. Señor de la Historia, Padre justo y veraz, Juez universal e inapelable.
2. Cristo: Predomina el aspecto glorioso del Señor, especialmente bajo el símbolo del Cordero -que recuerda su sacrificio-. Hijo del Hombre y rey, se habla claramente de su divinidad - es el Verbo- (Apoc 19, 13).
3. Espíritu Santo: es el que más habla a las Iglesias, las alienta y anima con un impulso interior que empuja a suplicar la venida del Señor.
4. La Iglesia: está presente en todo el Apocalipsis. Se enseña que es una, universal, esposa de Cristo, presente en las comunidades de creyentes. Viene presentada bajo diversas imágenes: mujer coronada de doce estrellas -según interpretación eclesiológica-, Ciudad Santa, nueva Jerusalén, Templo de Dios, Pueblo elegido, esposa del Cordero (Apoc 19, 7).
5. Los ángeles: aparecen con frecuencia como mensajeros de Dios, protectores de los hombres, ejecutores de los castigos divinos; libran la batalla del Bien contra el Mal; adoradores de Dios y del Cordero (Apoc 5, 11).
6. La Virgen María: interpretación mariológica de la mujer, figura esplendorosa, enfrentada con la serpiente -paralelo en Gen 3, 15-; se relaciona estrechamente a María como Imagen de la Iglesia.

B) RESUMEN
Evangelio de Sn. Juan.
El IV evangelio es peculiar, diverso de los Sinópticos. Está tan cerca de los hechos de Jesús como los Sinópticos, pero en Juan adquieren un dramatismo y hondura teológica grandiosa. No busca tanto informar como llevar a la conversión.
Jesucristo es el Verbo encarnado, el Enviado y Revelador del Padre que por su muerte y resurrección nos hace hijos de Dios. Pero sólo por la fe en Él tenemos vida eterna.
El Espíritu Santo es el Consolador que estará siempre con los que creen en Cristo y recordará cuanto dijo e hizo Jesús.
Dios es Amor y la nota distintiva del cristiano es el amor a Dios y al prójimo a ejemplo de Jesucristo.
Las cartas
Desarrolla la doctrina de la comunión del cristiano con Dios.
Aparece frecuentemente la fe en la persona y en la obra redentora del Hijo de Dios.
Ante las herejías busca fortalecer a los cristianos en la fe recibida insistiendo en la divinidad de Jesucristo, su Encarnación redentora y su Mediación.
El amor a Dios se manifiesta en guardar sus mandamientos principalmente en el amor al prójimo, en definitiva, vivir santamente.
El Apocalipsis
El libro va dirigido a las siete iglesias que están en Asia. Los autores coinciden en que se trata de un número simbólico y que, en realidad, está destinado a la Iglesia universal.
La obra de s. Juan aunque lleva el título de "Apocalipsis", se parece más en sus rasgos fundamentales a los profetas que a los apocalípticos. Utiliza frecuentemente imágenes simbólicas.
El núcleo doctrinal del Apocalipsis está formado por la segunda venida del Señor -la Parusía- y el establecimiento definitivo de su Reino al final de los tiempos.
Su finalidad es poner en guardia a los cristianos frente a los peligros contra la fe, consolar y animar a cuantos sufrían persecución. Presenta una fuerte llamada a la conversión, al compromiso con el bien y la confianza en el poder de Dios.

9.4 La Epístola de Santiago
La Carta de Santiago encabeza el grupo de las llamadas católicas. Ha sido poco comentada probablemente porque contiene más enseñanzas morales que doctrinales. A partir del siglo XVI (controversia luterana) ha sido estudiada por la cuestión de la fe y de las obras (cf. 2, 14-16).

9.4.1 Autor:
La carta empieza así: “Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo” (cf. 1, 1). Del resto de la carta apenas pueden sacarse más datos personales del autor, excepto que se incluye entre los maestros (cf. 3,1). Se trata pues de un autor conocido y de prestigio entre los primeros cristianos, y que se llama Santiago.
En el N.T. aparecen hasta cinco personajes con este nombre: Santiago, hijo de Zebedeo, llamado Mayor; Santiago el de Alfeo, también apóstol, llamado el Menor; Santiago el “hermano del Señor”; Santiago obispo de Jerusalén; y Santiago, al que se le apareció el Señor resucitado. Los estudiosos admiten pacíficamente que los tres últimos son la misma persona.
Santiago el Mayor fue martirizado por Herodes Agripa hacia el 44 d. C. y parece que no pudo ser el autor de esta carta. Respecto a los otros dos, Santiago el menor y Santiago el “hermano del Señor”, aunque la Iglesia Griega los distingue, pues celebra sus fiestas en días distintos, la Iglesia Latina los identifica en su liturgia, como la misma persona. Aunque los datos no sean definitivos es probable que sean la misma persona. Este, Santiago el de Alfeo, después de la marcha de San Pedro a Roma, quedó como cabeza de la Iglesia de Jerusalén. Fue martirizado hacia el 62 d. C.
Por eso se sostiene que es bastante probable que el autor de la carta es Santiago de Alfeo, “hermano del Señor” y obispo de Jerusalén. El estudio interno de la carta confirma la autenticidad jacobea: por una parte el trasfondo semita, las citas del A.T. y las expresiones judaizantes; por otra es innegable el espíritu cristiano de la epístola. Su carácter pastoral indica que fue escrita por el que hacía cabeza en una comunidad. El testimonio de la tradición atribuye este escrito a Santiago, el “hermano del Señor” (S. Clemente Romano, Pastor de Hermas, S. Justino, S. Ireneo, etc...).

9.4.2 Canonicidad
Hemos visto que los Santos Padres lo citan como escrito inspirado, sobre todo a partir del siglo III. El primer testimonio explícito es el de Orígenes (In Iesu Nave y In Ioann. comm.). Eusebio de Cesarea, aunque le pone en los escritos “discutidos”, reconoce que es aceptada por la mayoría. A partir del Concilio de Laodicea (hacia el 360 d. C.) aparece en todos los catálogos de libros inspirados. En el siglo XVI se puso en duda de nuevo la autenticidad, y no tanto la canonicidad. Lutero la rechazó porque veía una clara oposición entre la doctrina de la carta y su teoría de la justificación. Otros, como Melanchton y Calvino la aceptaron. Trento definió solemnemente su canonicidad.

9.4.3 Fecha y lugar de composición
El lugar de composición debió ser Palestina, como parece deducirse del comienzo de la carta y del ambiente que refleja.
Respecto a la fecha de composición se consideran dos posibilidades, que dependen de la relación entre Santiago y San Pablo. Hay una estrecha relación, en el tema de la fe y de las obras, con Romanos y Gálatas. Algunos han sostenido que Santiago fue quien habló primero, antes del Concilio de Jerusalén, y según esta teoría la carta de Santiago sería el escrito más antiguo del N.T. (entre el 35 y el 50 d.C.). Esta opinión parece la más probable, ya que la encíclica no alude a la crisis judaizante, ni a las decisiones del Concilio de Jerusalén acerca de esta. Otro argumento es que Pedro y Judas parecen haber empleado este documento en sus cartas.
Pero no se puede descartar tampoco la posibilidad de que Santiago conociera las epístolas de San Pablo a Gálatas y Romanos, y, sin mencionarlas, se propusiera salir al paso de ciertas conclusiones erróneas que algunos pretendieran sacar de ellas. En este caso, la fecha más probable sería hacia el año 60 d. C.

9.4.4 Destinatarios Inmediatos
Va dirigida a las “doce tribus de la diáspora” (St 1,1). Es decir, los judíos que vivían fuera de Palestina, entre los gentiles. Pero, también los cristianos podían ser denominados “las tribus de la dispersión”, puesto que son depositarios y herederos de las promesas patriarcales y peregrinan en tierra extraña mientras están en esta vida. Con mayor razón, pues, podrían ser designados así los cristianos provenientes del judaísmo y residentes fuera de Jerusalén.

9.4.5 Contenido y Estructura
La enseñanza que da unidad a toda la carta es la coherencia entre la fe y la vida del creyente: el comportamiento cristiano ha de reflejar en cada momento la fe que profesa.
En cuanto a la estructura, podríamos dividir la carta en tres grandes partes:
a) Instrucciones preparatorias (1,1 – 2,13): una serie de instrucciones relacionadas entre si a tal punto que no se puede distinguir perfectamente cuando termina una y empieza otra. Enseña el valor del sufrimiento; que sólo de Dios puede provenir el bien; que aceptar lo que proviene de Dios implica poner por obra la palabra oída y evitar la acepción de personas.
b) La coherencia entre la fe que se profesa y las obras que se realizan (2,14-26): recoge la enseñanza fundamental de la carta, la idea central: la fe que no se traduce en obras está muerta (cf. 2, 14-19). Una y otra vez repite la misma idea, a modo de estribillo. Aquí se ha querido ver una posible discrepancia con los escritos de San Pablo, pero aunque el vocabulario es idéntico, la perspectiva es diferente, y no hay dicha contradicción. San Pablo afirma que la fe actúa por la caridad, y sin embargo, en polémica con los judaizantes afirma que las obras de la Antigua Ley no son necesarias: lo que importa es la fe. Santiago quiere insistir sobre todo en que la fe ha de reflejarse en el comportamiento. Puede decirse que la lectura de Santiago matiza y corrige las desviaciones erróneas que algunos pudieran deducir del planteamiento correcto de San Pablo.
c) Aplicaciones concretas de este principio fundamental (3,1 – 5,6): las aplicaciones prácticas se agolpan y entrelazan: se exhorta a dominar la lengua; a buscar la verdadera sabiduría y rechazar la falsa; a detectar el origen de las discordias; y a confiar plenamente en la Providencia divina.
La carta termina con una exhortación final, con unas recomendaciones escuetas en la expresión pero profundas en contenido (cf. 5,7-20). De ellas se destaca el trato que da al sacramento de la Unción de los Enfermos (5,14-15).

9.5. La 1ª Epístola de San Pedro
Sobre la figura del apóstol San Pedro tanto los Evangelios, como los Hechos de los Apóstoles, como las cartas paulinas, nos ofrecen datos suficientes para conocer los rasgos más característicos de su persona, destacando entre todos ellos el papel decisivo que Cristo le asignó en la primera comunidad cristiana.

9.5.1 Autenticidad y Canonicidad
En el saludo inicial aparece como autor el apóstol San Pedro (1,1), testigo de los sufrimientos de Cristo (5,1). Esto es coherente tanto con los testimonios externos de la Tradición, como con el estudio del contenido de la epístola.
Durante la antigüedad cristiana, nunca fue puesta en duda ni la autenticidad petrina de la carta, ni su carácter inspirado y canónico. Así lo atestiguan S. Ireneo de Lyon, Clemente de Alejandría (que escribió el primer comentario a esta carta), y anteriormente S. Policarpo y Papías ya la habían citado. Eusebio afirma que esta carta es de los escritos del N.T. que son admitidos por todos, sin oposición alguna.
También todos los cánones antiguos (con excepción del de Muratori, y quizá porque este no se conserva íntegro)  mencionan esta carta como escrito inspirado y canónico.
En cuanto a la autenticidad, el estudio interno de la epístola apoya su origen petrino, pues son patentes las semejanzas entre la doctrina de la epístola y los discursos de San Pedro recogidos en Hechos. Esto no significa que San Pedro no pueda haberse servido de un amanuense, como era costumbre en la antigüedad. En esta epístola además hay una frase que viene al final y que puede ser interpretada en este sentido: “Por medio de Silvano, a quien tengo por hermano fiel, os he escrito brevemente” (I Pe 5,20). Este tal Silvano puede haber actuado simplemente como portador y comentador de la carta; como amanuense escribiendo al dictado del Apóstol; o aún como un redactor, que pone fielmente por escrito las ideas que le da San Pedro. S. Jerónimo acude a esta última hipótesis para explicar las diferencias de estilo entre I Pe y II Pe, diciendo que fueron distintos redactores al servicio del mismo autor, el Apóstol.
Lo que hay que resaltar es que la posibilidad de Silvano como redactor de la epístola no es contraria a la autenticidad petrina. Sin embargo, ha llevado a autores como Gunkel a negar tal autenticidad, en contra de la mayoría de los estudiosos, que la afirman.

9.5.2 Destinatarios y circunstancias de composición
La carta está dirigida a una serie de comunidades cristianas que vivían en diversas regiones de Asia Menor, un ambiente hostil, que podía suponer un peligro para la perseverancia de los fieles. El ambiente hostil no se refiere a persecuciones oficiales, sino más bien a vejaciones provenientes de un ambiente social pagano, al que molestaba la conducta de los recién convertidos. La carta tiene unos claros acentos de consuelo y exhortación. Es posible que el Apóstol, al enterarse de las dificultades que pasaban estos fieles, sintiera la conveniencia de escribirles unas palabras de exhortación a la fidelidad, recordándoles su dignidad de cristianos.
De la carta se deduce que parte de estos cristianos eran conversos procedentes del paganismo, por decir que Dios los “llamó de las tinieblas a su admirable luz” (2,9), para que fueran “pueblo de Dios” (2,10). Eran la primera generación de cristianos en aquella región, por eso San Pedro les recuerda constantemente su Bautismo y les recomienda que mantengan viva la caridad “que cubre la muchedumbre de los pecados” (4,8).
En cuanto a la fecha hay datos que ayudan a fijarla alrededor del año 64 d.C. La carta supone la propagación del cristianismo en Asia Menor, y por tanto es posterior a los últimos viajes de San Pablo por la región (50-57 d. C.). A la vez, el hecho de que no se mencione a San Pablo parece indicar que este ya había abandonado Roma, después de su liberación en la primavera del 63 d.C. Por otra parte no menciona a las persecuciones de Nerón (julio del 64 d.C.), y debió entonces ser escrita con anterioridad a estas. Todo eso permite pensar que fue escrita en el año 64 d.C., como se señaló arriba.
En cuanto al lugar de composición, en la carta se dice que fue escrita en “Babilonia”, una indudable mención a Roma.

9.5.3 Contenido
No es fácil descubrir un esquema preciso en la epístola. Con frecuencia los temas doctrinales se abordan al hilo de la exhortación, que da el tono a todo el escrito. De todos modos hay que subrayar que la ausencia de un esquema claro no se opone a la unidad de la carta. Un punto importante que hay que destacar en la carta es la insistencia en la realidad y el valor del Bautismo, que realiza la incorporación a Jesucristo y el comienzo de una vida nueva.
Podríamos dividir la epístola del siguiente modo:
a) Prólogo (1, 1-12): el saludo inicial y un himno introductorio de acción de gracias por la regeneración operada por el Bautismo.
b) Exhortación a la santidad (1,13 - 2,10): vibrante invitación a buscar la santidad, basada en dos argumentos: la santidad de Dios que los llamó, y el valor supremo de la sangre de Cristo que los rescató del pecado.
c) Obligaciones de los cristianos en la sociedad (2,11-3,12): vida ejemplar de todos, aún en un ambiente pagano; sujeción a los que ostentan la autoridad legítima; justa sumisión de los siervos a sus amos; y obligaciones de los esposos para que hagan posible la paz y la concordia en la vida familiar. Como consejo final exhorta a todos a tener un “mismo sentir”, no devolviendo mal con mal, sino siempre obrando el bien.
d) Actitud del cristiano frente a las persecuciones y contrariedades (3,13 – 4,19): el bautizado participa en el misterio de Cristo, y por eso, cuando sufre injustamente puede sentirse bienaventurado. El cristiano, incorporado a Jesucristo, ha roto con el pecado y ha de vivir la caridad.
e) Exhortaciones a los presbíteros (5,1-4) y a todos los fieles (5,5-11): animándoles a confiar en el Señor.
f) Epílogo (5,12-14): contiene saludos de la Iglesia desde la que escribe, terminando con unas palabras de bendición.

9.6. La 2ª Epístola de San Pedro
Este es probablemente el escrito del N.T. cuya autenticidad ha planteado mayores dudas, a pesar de los datos que trae.

9.6.1 El Autor y la canonicidad
Al comienzo de la carta el autor se presenta con sus dos nombres, Simón Pedro, añadiendo la referencia a su vocación al decir “apóstol de Jesucristo”. Además, en el texto se hacen referencias a la vida de San Pedro: testigo ocular de la transfiguración (1,16); escribe por segunda vez a los mismos lectores (referencia a 1 Pe, en 3,1); y habla de su muerte (1,14), quizá refiriéndose a las palabras proféticas de Jesús sobre su martirio.
Sin embargo, presenta dificultades a la hora de definir su autenticidad, quizá por que presenta un vocabulario y un estilo bien distintos a los de 1 Pe, con expresiones que cuadrarían mejor en una época más tardía.
En los primeros siglos faltan noticias sobre esta carta. Sin embargo, a partir de los siglos III y IV son ya numerosos los testimonios a favor de la autenticidad petrina. Entre ellos están Clemente de Alejandría, Orígenes y Firmiliano, obispo de Cesarea. Ya Eusebio de Cesarea coloca esta carta entre los escritos antilogoúmena (discutidos) del N.T., es decir, no admitidos por todos, aunque sí por la mayoría. Él, particularmente, no la considera canónica, aunque otros autores del siglo IV, como S. Basilio, S. Gregorio Nacianceno y Dídimo la utilizan en sus obras. Ya vimos, al hablar de 1 Pe, la explicación de S. Jerónimo a las diferencias de estilo entre las dos epístolas de Pedro.
Pero aún quedándonos en el análisis interno de la carta, hay que resaltar que, además de las diferencias, presenta también muchas semejanzas con la anterior.
No hay que descartar la hipótesis de que un discípulo anónimo de San Pedro, bajo la inspiración del E. S., quisiera transmitir unas enseñanzas concordes con las del Apóstol. En este caso estaría acudiendo a un recurso frecuente en aquella época, la seudonimia.
Si esto fuera cierto la carta podría haber sido escrita hacia los años 80-90, y pudo ser escrita en Roma, o bien en una localidad de Asia Menor o Egipto. Si la hubiera escrito el mismo San Pedro, lo que no es imposible, la fecha de composición sería entre el año 64 y 67 d.C., y el lugar Roma, dónde poco después fue martirizado.
En cuanto a la inspiración y canonicidad, la cuestión de la seudonimia no presenta mayores problemas. La carta aparece en las listas más antiguas de libros canónicos y fue definida solemnemente en Trento como inspirada y canónica.

9.6.2 Destinatarios
A tenor de sus primeras palabras la carta va dirigida a los cristianos en general. Algunas expresiones hacen suponer que los destinatarios inmediatos podrían ser los cristianos procedentes de la gentilidad, en Grecia o Asia Menor.
Por otra parte, da la impresión de que el autor los conociera personalmente (1,12-16) y que son los mismos destinatarios de la primera carta (3,1). Aunque fuera destinada inmediatamente a unos fieles determinados, se deduce del tono general de la carta que el autor sagrado piensa en todos los cristianos.

9.6.3 Relaciones entre 2 Pe y la epístola de San Judas
El saludo inicial y la despedida son afines. Reflejan una situación parecida y se parecen en las recomendaciones que hacen. Entre 2 Pe 2,1-3,3 y Jds 4-18, al hablar de los falsos profetas, hay tal paralelo que sería difícil explicarlo sin suponer alguna conexión entre los dos escritos. Lo más probable es que 2 Pe esté en dependencia de la carta de San Judas, ya que desarrolla más los temas que Judas trata de manera más sucinta y tiene un estilo más elaborado. Parece ser que el autor de esta carta conocía la de San Judas.

9.6.4 Contenido
La epístola presenta una estructura bastante clara. Se puede sintetizar de la siguiente manera:
a) Saludo Inicial (1,1-2)
b) Llamada a mantenerse fieles a la doctrina recibida (1,3-21): con las consiguientes exhortaciones morales.
c) Diatriba contra los “falsos profetas” (2,1-22): una larga exposición contra los falsos doctores, que llevan una vida pervertida y quieren corromper a los demás.
d) Sobre la parusía (3,1-16): refutando las falsas opiniones y proponiendo la verdadera enseñanza.
e) Epílogo (3,17-18): una exhortación a la perseverancia.
Vemos, por tanto, que los temas doctrinales que destacan son la parusía, o segunda venida de Cristo, tema en el que el autor adopta una clara postura escatológica; la refutación de las teorías engañosas de los “falsos profetas”, que no creen en esta segunda venida; y las exhortaciones morales, frente a la relajación de las costumbres.

9.7. La Epístola de San Judas
En el orden de los libros del Nuevo Testamento este es el penúltimo, inmediatemente antes del Apocalipsis. Es un escrito corto, compuesto de 25 versículos, sin división en capítulos.

9.7.1 El Autor
Se presenta como “Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Santiago” (v.1). Este título de siervo, aunque conviene a todos los cristianos, corresponde de manera particular a los apóstoles y a sus sucesores. La referencia a Santiago, por los datos que tenemos del N.T., tiene que ser al “hermano del Señor”, obispo de Jerusalén (ver el autor de la epístola de Santiago). Como en la epístola de Santiago, se plantea la cuestión de si este Judas, autor de la carta y que figura entre los “hermanos del Señor”, es el apóstol de mismo nombre, o si se tratan de dos personas distintas. San Lucas en su lista de los apóstoles habla de “Judas el de Santiago”, quizá refiriéndose a su hermano, más conocido de todos cuando se escribe el Evangelio. En Mt y Mc se le cita como Judas Tadeo, a continuación de su hermano Santiago, “el de Alfeo”. Por eso, la identificación entre el apóstol y el autor de la carta como un misma persona, aunque no se impone con absoluta certeza, tiene sólidos argumentos a su favor.

9.7.2 Autenticidad y Canonicidad
La tradición eclesiástica, desde antiguo, señaló explícitamente como autor de la carta al Apóstol San Judas. Así lo atestiguan Orígenes, Tertuliano, Clemente de Alejandría (que escribió un comentario sobre ella), y, ya en el siglo IV, S. Atanasio y S. Cirilo de Jerusalén. El Canon de Muratori la cita expresamente entre los escritos canónicos. Eusebio dice que era admitida por la mayoría, aunque existían algunas voces contrarias.
Judas (vv.14-15) cita un versículo del libro apócrifo de Henoc,  pero eso no desdice en nada de su canonicidad, porque por esta cita no se puede concluir que Judas apruebe todo el libro de Henoc, ni mucho menos que lo considere inspirado.
Como los demás libros de la Biblia su canonicidad fue definida solemnemente en Trento.

9.7.3 Destinatarios y fecha de composición
Sobre os destinatarios inmediatos nos faltan indicaciones precisas, ya que el saludo inicial es muy genérico, pudiendo ser empleado para referirse a todos los cristianos. Se puede pensar, con bastante probabilidad, que se trataba de cristianos provenientes del judaísmo. Eso explicaría las alusiones a tradiciones judías extrabíblicas (p.ej. el libro de Henoc). Sin embargo, algunos piensan que se dirige a cristianos provenientes del paganismo. Posiblemente el hecho de que no se mencionen destinatarios concretos motivó su inclusión en las llamadas “epístolas católicas”, ya desde Orígenes.
La referencia a Santiago (v.1) podría indicar que se destinara a los mismos lectores de la epístola escrita por este. En este caso habría que fecharla después de la muerte de este, en el año 62 d.C. Algunos dicen que por no hablar de la destrucción del templo habría que fecharla antes del año 70 d.C. Aunque el argumento del silencio no prueba nada, no parece razonable extender la fecha de composición mucho más allá de dicho año.

9.7.4 Contenido
Al ser muy breve la carta, todos los temas son tratados sucintamente. Se podría dividir de la siguiente manera:
a) Saludo inicial (vv.1-2) y motivo de la carta (vv.3-4)
b) Parte destinada a desenmascarar los “falsos doctores” (vv.5-16): trata del castigo que espera a los impíos, recrimina su conducta blasfema y perversa, para terminar recordando el juicio divino.
c) Exhortaciones a los fieles (vv.17-23): dice que los Apóstoles ya habían predicho la aparición de los falsos maestros y exhorta a fundamentar la vida sobre la fe, la oración, la caridad y la esperanza. Indica que deben hacer los que se dejaron influenciar por los falsos doctores.
d) Doxología final (vv.24-25)

C) BIBLIOGRAFíA
A. GARCIA-MORENO, Introducción al Misterio. Evangelio de san Juan, ed. Eunate, Pamplona 1997.
FACULTAD DE TEOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE NAVARRA, Sagrada Biblia: Nuevo Testamento, tomos IV, XI y XII, ed. Eunsa, Pamplona 1976-1989.

TEMA 10: EL CORPUS PAULINO

10.1. Cronología y agrupación.
10.2. Pecado y Justificación en Romanos y Gálatas.
10.3. Temas principales de I y II Corintios..
10.4. Cristo y la Iglesia en las Epístolas de la Cautividad:.
10.5. Las Cartas Pastorales.
10.6. Epístola a los Hebreos.

A) DESARROLLO
10.1. Cronología y agrupación.
Año d.C.                                      Acontecimiento o actividad.
7-12                                              Nacimiento en Tarso de Cilicia.
Después el 30                              Estancia en Jerusalén: estudia para rabino.
34/36                                           Voc. a la fe cristiana. Damasco. Retiro a Arabia.
37/39                                           Primera visita a los Apóstoles de Jerusalén.
43/44                                           Estancia en Tarso.
44/45                                           Estancia en Antioquía de Siria.
Primavera 45- 49             Primer viaje misional     
49/50                                           Concilio de Jerusalén. Incidente de Antioquía.
fines 49- otoño 52                       Segundo viaje misional
50/52                                           I-II epístola a los Tesalonicenses (Corinto)
Primavera 53-prim. 58               Tercer viaje misional
Otoño 54/ primav. 57                Estancia en Éfeso.
54                                                 Epístola a los Gálatas (Éfeso?)
Primavera. 57                              I Epíst. a los Corintios. (Éfeso)
57                                                 Visita a Corinto
Verano del 57                              Viaje a Macedonia.
Otoño del 57                               II Epist. a Corintios.(Macedonia)
Invierno 57-58                             Estancia en Corinto/ Epist. a los Romanos.
Pascua del 58                              Estancia en Filipos.
Pentecostés del 58                       Arresto en Jerusalén.
58-60                                            Prisión en Cesarea.
Otoño 60/ Primav.61                 Viaje marítimo de Cesarea a Roma.
Primav. 61/ Primav. 63  Primera cautividad romana.
62                                                 Epist. a los Filipenses(Roma) (Éfeso?).
62                                                 Epist. a Filemón y a los Colosenses(Roma).
62-63                                            Epist. a los Efesios.(Roma)
63-64                                            Viaje a España?
64-67                                            Viaje a Asia Menor, Creta y Macedonia.
65                                                 I epist. a Timoteo/ Epist. a Tito.(Macedonia)
64-66                                            Epístola a los Hebreos(Roma?)
66-67                                            II epist. a Timoteo.(Roma)
66-67                                            Segunda cautividad romana y muere mártir.

La Tradición cristiana ha reconocido siempre la paternidad de San Pablo sobre catorce de las veintiún epístolas que incluye el NT. Es considerado uno de los autores más prolijos. En la antigüedad grecorromana existían dos formas o géneros epistolares: las cartas - familiares, comerciales-; y las epístolas, especie de tratados o ensayos sobre un tema, dedicados a alguna personalidad, amigo o familiar. Los escritos paulinos participan de ambos géneros: son cartas en cuanto mantienen un tono familiar y son epístolas en cuanto contienen enseñanzas doctrinales.
Las Epístolas de san Pablo se dividen en: epístolas mayores -Rom, 1-2 Cor, Gal-; epístolas de la cautividad - Efesios, Filipenses, Colosenses, Filemón-; epístolas pastorales - 1-2 Timoteo, Tito-; 1 y 2 de Tesalonicenses. La autoría de la carta a los Hebreos aún está en discusión.

10.2. Pecado y Justificación en Romanos y Gálatas
1. Romanos: la justificación que viene de la fe.

A) La parte doctrinal: trata el significado, naturaleza y consecuencias de la justificación que hemos conseguido por medio de Jesucristo. En sus rasgos fundamentales coincide con el contenido de Gálatas pero se añaden otros que son base y coronamiento de la justificación.
- Es característico de esta epístola el nombre mismo de justificación:
      a) Hay en el hombre un estado de pecado previo a la justificación. El pecado es llamado también impiedad, iniquidad, etc.
      b) Dios en su justicia da la sentencia de condenación.
      c) La pena del pecado es la muerte en su amplitud: la temporal y la eterna, la del espíritu y la de la carne. Además una impotencia moral a la que se halla reducido el hombre: el hombre viejo, cuyas pasiones, desatadas, radicadas en la carne rebelde, convierten la ley de Dios en instrumento de pecado.
      d) El paso del pecado a la justificación lo describe contraponiendo la justificación a la condenación, consecuencia del pecado: Cristo, nuevo Adán, se apropia de nuestros pecados y toma sobre sí su tremenda responsabilidad, presentándose ante Dios como Víctima por el pecado[60], y como tal, recibe en sí por nosotros, y nosotros recibimos en El, la sanción justamente merecida por el pecado. Cristo satisface plenamente la justicia de Dios por todos los hombres quedando así justificados.

B) Efectos de la justificación:
- Quedamos liberados del pecado, que antes nos esclavizaba[61].
- Quedamos constituido justos[62].
- Quedamos reconciliados con Dios[63].
- Tenemos una Nueva Vida que el Espíritu nos concede, por la cual somos verdaderamente hijos de Dios.

2. Gálatas: - tema central: la controversia contra los judaizantes-
La parte doctrinal

-Entendemos por justificación el tránsito del estado de pecado al estado de justicia.
-La justificación viene no por el cumplimiento de la Ley Mosaica -como sostenían los judaizantes- sino en virtud de la fe en Jesucristo.
-La Ley no fue más que el Pedagogo que preparó para la recepción de la Nueva Ley de libertad predicada por Cristo.
-Esta justicia lleva consigo la infusión del Espíritu que da vida[64]. La correspondencia de los términos vivificar y justicia, como equivalentes y sustituibles, muestra a las claras que para san Pablo justificar era lo mismo que vivificar y que la justicia era vida.
- Otro efecto de la fe es la unión o incorporación en Cristo y la consiguiente participación en la filiación divina[65]. Explica la nueva condición del cristiano sirviéndose de un ejemplo: los cristianos son hijos de Dios, antes de Cristo eran como hijos pequeños y necesitaban de un tutor, pero ahora son hijos libres en condición de heredar y tratar a Dios como a un padre.
- Las oposiciones esclavitud-libertad queda representado en los dos hijos de Abraham; Ismael hijo de Agar, la esclava e Isaac hijo de Sara, la libre. Ismael representa al Antiguo Testamento e Isaac al Nuevo Testamento.
Tras esta parte viene la parte moral, que saca consecuencias prácticas.
A la justificación sigue una vida justa y obras del Espíritu frente a las obras que produce la carne y el pecado.

10.3. Temas principales de I y II Corintios.
A) La primera epístola
En esta epístola san Pablo trata de solucionar algunos problemas surgidos en la comunidad y contestar a algunas preguntas.
Empieza con su saludo acostumbrado, recalcando su condición de Apóstol de Cristo, continúa con una acción de gracias y procede a corregir algunos abusos concretos:
 - los partidos y divisiones entre los fieles, que se oponen a la unidad de Cristo y a la verdadera naturaleza del mensaje evangélico. Amonesta a los corintios a que resuelvan estas divisiones sin acudir a los tribunales civiles. Y condena de modo especial la fornicación que contradice la dignidad de la vocación cristiana.
A continuación responde a algunas consultas de los corintios:
- Matrimonio y celibato: defiende la santidad del matrimonio dejando también clara la superioridad del celibato, como entrega total.
- Las carnes inmoladas a los ídolos: no es lícita la participación en banquetes sacrificiales. Sí se puede hacer uso de estas carnes fuera de los banquetes sagrados pero ante todo hay que evitar el escándalo de los débiles en la fe.
- Instrucciones sobre el culto litúrgico: habla sobre el velo de las mujeres, sobre la esencia de la Eucaristía, su finalidad, efectos y la dignidad de su celebración; trata también sobre el discernimiento de los carismas.
- Por último, habla de la Resurrección de Cristo y de nuestra resurrección.
Por tanto, entre las principales afirmaciones que san Pablo enseña, se encuentran:
El carácter sobrenatural de la Iglesia, es decir, Cristo la ha fundado, es su Cabeza y es quien la gobierna a través de los ministros y la unidad de la Iglesia se basa en que los cristianos son miembros de Cristo, son su Cuerpo y Cristo la Cabeza formando el Cuerpo total.
La Eucaristía, Cristo mismo la ha instituido. No es sólo sacramento, sino a demás sacrificio, así contrapone la Eucaristía a los sacrificios paganos. Cristo está realmente presente bajo las especies sacramentales. La Eucaristía al mismo tiempo que contiene realmente el Cuerpo y la Sangre de Cristo muestra la unidad del pueblo de Dios.
La resurrección de Cristo no es sólo un hecho histórico, sino también misterio. Resucitó y ya no muere más, la muerte ya no tiene dominio sobre Él, además la resurrección es fundamento de la fe de los cristianos, por eso, si Cristo vive, tiene poder de salvarnos y nuestra fe en El tiene sentido. Por ello, no sólo es fundamento de nuestra fe sino también de la esperanza que tenemos en nuestra propia resurrección.

B) La segunda epístola
El tema central es la apología que hace san Pablo de su ministerio apostólico, fundamentado en una específica vocación divina. A la vez habla también en esta carta de la colecta en favor de la Iglesia de Jerusalén.
San Pablo se presenta como llamado de Dios, garantizándole para llevar a cabo el ministerio recibido.
El apostolado cristiano se presenta como participación en la obra redentora de Cristo. En consecuencia, tiene que predicar fielmente a Cristo y difundir por todas partes el buen olor de Cristo, buscando únicamente la gloria de Dios y la salvación de las almas.

10.4. Cristo y la Iglesia en las Epístolas de la Cautividad.

La más extensa y profunda eclesiología se encuentra en los escritos de S. Pablo, en concreto, en las epístolas de la cautividad donde lo hace de un modo más desarrollado.
En estas epístolas la Iglesia es identificada al Cuerpo de Cristo. Una expresión que aclara lo que quiere decir con esto S. Pablo es: " La Iglesia es Cristo en su cuerpo", de modo semejante a como el cuerpo de un hombre viene a ser un hombre en su cuerpo, esto es, un hombre en su aspecto concreto y no solamente una parte del hombre. Esta idea subraya la misteriosa y profunda comunión de la Iglesia con Cristo.
Parece que el Apóstol había ya vislumbrado tal concepción en Corintios y Romanos, pero es en Colosenses y en Efesios donde perfila definitivamente el concepto como clave profunda del ser de la Iglesia.
En Colosenses y Efesios habla también de Cristo como Cabeza de la Iglesia. Cristo Cabeza es diferente del cuerpo que es la Iglesia, pero están íntimamente unidos. Además la cabeza es la "parte" superior del cuerpo a la cual esta subordinada. A la Iglesia la considera también desde su realidad de "Esposa de Cristo"[66], Cristo amó a la Iglesia y se entregó a si mismo por ella para purificarla, presentándola santa e inmaculada.
El cristiano participa realmente del Cuerpo del Señor en la comunión eucarística, mediante la cual es elevado a una compenetración con Cristo y en El con todos los demás cristianos que participamos del mismo Pan Eucarístico. Así todo cristiano queda constituido en miembro de Cristo y, en Cristo, unido a todos los cristianos. Adquirimos así una interrelación que trasciende la mera convivencia externa, hay entre los cristianos una intercomunicación de vida espiritual.
En las cartas de la cautividad trata un tema ya iniciado en otras epístolas, que es el papel salvífico del Cuerpo de Cristo, al igual que su Cuerpo físico nos salvó, lo hace su Cuerpo Místico, en su presencia eucarística que también es instrumento de salvación. Por la comunión con el Cuerpo de Cristo, glorioso en los cielos y presente en la tierra, la Iglesia asociada de manera íntima y real al Cuerpo de Cristo, unida y distinta a la vez es constituida también en instrumento universal de salvación.
Se aprecia en las epístolas paulinas el fundamento de la unidad de la Iglesia en la unidad de Dios y la pluralidad cristiana en la Trinidad divina.

10.5. Las Cartas Pastorales

Desde el s.XVIII se llama así a las tres cartas dirigidas a Timoteo y a Tito, discípulos de S. Pablo. La finalidad de los escritos es exhortar a mantener intacto el depósito de la fe y orientar en el gobierno pastoral de las iglesias a ellos encomendadas.

La Jerarquía eclesiástica descrita en las epístolas está todavía gestándose: no hay todavía un vocabulario para designar y distinguir las atribuciones y oficios del obispo y del presbítero, aunque sí es claro el orden distinto entre obispos y presbíteros de un lado y diáconos de otro.
Epíscopos designa siempre a un ministro sagrado, presbíteros se toma a menudo en sentido de anciano y diáconos casi siempre significa servidor o ayudante; los jefes de las iglesias reciben algunas veces el nombre de presidentes. El lenguaje es pues todavía vacilante.
En algunos Padres de la Iglesia vemos la evolución de los términos, por ejemplo a diferencia de las Epístolas paulinas, S. Ignacio de Antioquía muerto en el 107 , habla de los obispos residenciales como institución perfectamente establecida, con potestad monárquica y jurisdicción sobre los presbíteros, que actúan con potestad delegada de aquellos.
Una característica de estas cartas es pasar de consideraciones doctrinales a indicaciones y consejos prácticos, que miran sobre todo al comportamiento de los cristianos en sus comunidades o en medio del mundo, en el que han de santificarse y atraer a la fe con su buen ejemplo y ejercicio de las virtudes.

10.6. Epístola a los Hebreos

A) Autenticidad: desde el s. IV es atribuida a S. Pablo , antes de esta fecha era admitida como paulina en Oriente pero había dudas en Occidente. La causa principal era la diferencia de estilo, sintaxis y vocabulario respecto del corpus epistolar paulino: hebreos tiene un griego pulido y culto a diferencia de las demás epístolas que tienen un griego más vigoroso y espontáneo. Sin embargo es cierto que el talante de fondo y el pensamiento es coherente con el del Apóstol.

Soluciones propuestas :
a) que S. Pablo dictó algunas ideas que quería transmitir a un secretario, de gran cultura y que por su cuenta, éste le dio un estilo propio[67].
b) otra solución más antigua es que S. Pablo la dictó en hebreo o arameo y que se perdió muy pronto, habiéndose conservado la temprana y elegante traducción griega, que pasó al canon de la Escritura y que es el que conservamos.
El "título" de la carta es posterior aunque muy antiguo, pues se encuentra en toda la documentación.
b) Destinatario: la mayoría de los comentaristas coinciden en que está dirigida a un grupo de cristianos procedentes del judaísmo en el que predomina un cierto número de antiguos sacerdotes y levitas del Templo de Jerusalén. Seguramente tras su conversión habían sido excluido de sus funciones cultuales en el Templo, y se encontraban de alguna manera sin oficio. En algunos momentos, tal situación podía provocarles ciertas crisis de ánimo y añoranzas del esplendor de las grandes liturgias del Templo.
c) Doctrina: S. Pablo se dirige a ellos para reconfortarles en la fe, argumentándoles muy a la manera rabínica, que los antiguos sacrificios del Templo no eran sino figura anticipada del único sacrificio que es el de Cristo, verdadero Templo y Sumo Sacerdote.
La vida de estos nuevos cristianos debe apoyarse en la fe en Cristo que han abrazado, y en la esperanza de que, así como el antiguo pueblo hebreo peregrinó por el desierto con grandes penalidades pero con la ayuda poderosa de Dios, hasta entrar en la tierra prometida, así sus destinatarios inmediatos, y todos los demás cristianos, deben peregrinar por esta tierra hasta alcanzar la gloria del Cielo: con esa esperanza deben soportar las persecuciones y la pérdida de su antigua posición, que les brindaba la consideración de sus conciudadanos y el sustento de la vida.
Con este motivo el Apóstol tiene ocasión de desarrollar la doctrina sobre el Sacerdocio y el Sacrificio de Cristo, constituyendo a este respecto, un escrito del Nuevo Testamento de gran relevancia.
La epístola fue escrita desde Italia, quizás desde Roma, alrededor de los años 62-63.

B) RESUMEN

10.1. División de las Epístolas:
- Mayores: Romanos, 1-2 Corintios y Gálatas.
- De la cautividad: Efesios, Filipenses, Colosenses y Filemón.
- Pastorales: 1-2 Timoteo y Tito.
- 1-2 Tesalonicenses.
- Hebreos.

10.2. Pecado y justificación en Romanos y Gálatas:
El tema principal de las dos epístolas es la justificación, que indica una propiedad de Dios y se relaciona con el poder divino de convertir a un hombre en justo. Dios comunica su justicia al que cree, sin hacer distinciones, sin embargo, otorga su justicia al que cree en la medida de su fe.
La justificación viene de la fe y no del cumplimiento de la Ley de Moisés, así lo demuestra el ejemplo de Abraham que es anterior a Moisés[68]. En Gal, de modo todavía más tajante, el Apóstol afirma que nadie es justificado por las obras de la Ley[69]. Luego la justificación viene de la fe y no de las obras. Puesto que la fe no depende de méritos anteriores, la justificación es gratuita, es un don.

Nosotros llegamos a ser por voluntad de Dios Padre, hijos de Dios, en el Hijo, por obra del Espíritu Santo. La cruz es la fuente de la filiación divina, que supone un nuevo estado, casi ontológico, del hombre.
La caridad es fruto del Espíritu Santo, que los cristianos deben vivir como manifestación de su nueva vida.

10.3. I y II de Corintios: temas principales.
En la primera epístola, S. Pablo trata de solucionar algunos problemas y dudas surgidos en la comunidad cristiana de Corinto: Partidos y divisiones; matrimonio y celibato; carnes inmoladas a los ídolos; resurrección de los muertos, etc.. También en la primera carta trata y enseña de :
- La Eucaristía, instituida por el mismo Cristo, El está realmente presente en las    especies sacramentales.
- La Resurrección, esto es, que Cristo ha resucitado, ha vencido a la muerte y en El está la fe y esperanza de nuestra resurrección.
En la segunda epístola, afirma que su ministerio apostólico es por vocación divina, de allí que el apóstol cristiano debe seguir a Cristo.

10.4. Cristo y la Iglesia en las Epístolas de la Cautividad:
Cristo es Cabeza de la Iglesia y ésta es la vez Cuerpo de Cristo y su Esposa. Esta afirmación e imagen subraya la misteriosa y profunda comunión de la Iglesia con Cristo.

10.5. Las Cartas Pastorales:
- San Pablo exhorta a los pastores a mantener intacto el depósito de la fe y orientar fielmente el gobierno pastoral de las iglesias a ellos encomendados.
- De manera aún germinal se contempla la dimensión jerárquica: epyscopos, presbyteros y diáconos.
- Desarrolla consideraciones doctrinales, intercalando las disciplinares y consejos prácticos para el gobierno de las iglesias.

10.6. Epístola a los Hebreos:
- Presenta una clara diferencia en cuanto al estilo y vocabulario, respecto al resto de epístolas paulinas.
- Existen sin embargo, textos que conceden a San Pablo su autoría.
- En cuanto a su doctrina, presenta a Cristo como único y verdadero Sacrificio de reconciliación con Dios Padre; como sumo y eterno Sacerdote.

C) BIBLIOGRAFÍA

- BASEVI, C., Exégesis del Nuevo Testamento: El Corpus Paulinum, Pamplona 1999 (Apuntes para uso exclusivo de los alumnos).
- BOUER, J.M., Teología de San Pablo, Ed. Bac, Madrid 1961.

- PRAT, F., La teología de san Pablo, tomo I, Ed. Jus, México 1947.

jueves, 8 de agosto de 2013

TEMA 7, 8 (Sapienciales, Sinópicos)


TEMA 7:
7.1. La sabiduría en Israel.
7.2. Visión general de los libros sapienciales.
7.3. Contenido y enseñanza sobre Dios, sobre el hombre y sobre la vida moral.
7.4. Los Salmos: origen del Salterio y diversos géneros de salmos.
7.5. Valor religioso y proyección mesiánica.

A) DESARROLLO

7.1 La sabiduría en Israel
La Sabiduría en el Antiguo Oriente se entendía como conocimiento de la vida - arte de vivir -, que provenía de una antiquísima tradición. Existía en distintos ámbitos: en la corte, las familias, la sabiduría popular. La sabiduría era el patrimonio de la región, es decir, existía en los pueblos vecinos de Israel: Egipto[29], Mesopotamia[30] y también de Canaán.
Aunque estas obras no son ajenas al elemento moral y religioso, no son comparables con la sabiduría de la Sagrada Escritura, sino que simplemente están orientadas al éxito y al bien vivir. Mientras que la Sagrada Escritura tiene una enseñanza que invita a la reflexión bajo la luz de la experiencia y bajo la luz de la Ley del Señor.
La Sagrada Escritura recoge el patrimonio común de Oriente Medio pero con una originalidad propia y específica por su carácter religioso, pues enfoca todo desde la fe en el Dios de Israel, único y verdadero, revelador de la Ley.
La sabiduría de Israel consiste, por encima de todo, en el conocimiento y práctica de la Ley de Dios[31]: Además esa sabiduría tiene connotación universal, pues se dirige no sólo a la corte sino a cada hombre directamente.
La diferencia entre la sabiduría y el Pentateuco o los Profetas se encuentra en la forma de presentar el contenido. El Pentateuco presenta la Revelación como Ley, como mandato. Los profetas lo hacen denunciando las faltas. La sabiduría, reflexionando y dando máximas surgidas de la experiencia y la tradición.
En conclusión, la Sabiduría de Israel tiene un matiz propio, está unida a la fe Yavista y la Ley del Señor.

7.2. Visión general de los libros sapienciales.

Llamados también libros didácticos, son el conjunto de libros de carácter sapiencial y poético que transmiten la sabiduría por medio de proverbios, refranes o reflexiones no muy largas, sobre la vida y la historia: Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los cantares, Eclesiástico y Sabiduría.
Su lugar en la Biblia normalmente es después de los libros históricos y antes de los profetas.
Tienen especial interés porque muestran la continuidad histórica y de la revelación entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.
Desde el punto de vista literario utiliza formas de expresión poéticas, un lenguaje que se distingue por cadencia y ritmo de frases y por los acentos en el interior de la frase. Por el tipo de poesía y por el contenido, se suelen denominar libros poéticos a los Salmos y el Cantar de los cantares; y sapienciales a los cinco restantes.
Desde el punto de vista teológico, tienen el mismo valor que el resto de los libros del Antiguo Testamento, mostrando la forma en que actúa Dios con los hombres y preparando el advenimiento de Cristo.

a) Los Salmos:Es un libro de oraciones, de 150 poemas, muchos atribuidos a David. Esta colección terminó de formarse hacia el s. II a.C.

b) El Cantar de los Cantares: Es un libro de cantos de amor de un amante (que se presenta como el rey Salomón) a su amada y viceversa, con la intervención de un coro. Lo más probable es que sea de la época persa.

c) Proverbios:recopilación de sentencias y reflexiones poéticas sobre la sabiduría, la mayoría atribuidas a Salomón. Fue compuesto después del destierro.

d) Job: Historia de las desgracias sufridas por un sabio oriental y unos diálogos con sus amigos sobre el porqué y el sentido de esas desgracias. Compuesto hacia el s. V a.C.

e) Eclesiastés (Qohelet): Reflexiones de un sabio (que se presenta como rey o hijo de David) sobre el sentido de la vida, a la cual le encuentra bien poco sentido. Fue escrito hacia el siglo IV a.C.

f) Eclesiástico (Sirácida): Consejos en orden a vivir según la Ley del Señor. Su autor fue Jesús ben Sirac, hacia el año 190 a.C.

g) Sabiduría: Es una larga meditación sobre la sabiduría humana como participación de la sabiduría divina. Escrito en griego y con influencia de la filosofía griega. Su composición es muy cercana a la era cristiana, hacia el año 20 a.C.
Las formas literarias usadas por estos libros consisten fundamentalmente en piezas con estilo métrico. El masal, proverbio popular o refrán[32]. La hadá, acertijos, adivinanzas o enigmas[33]. Otros poemas están basados en paralelismos y asonancias.

7.3. Contenido y enseñanzas sobre Dios, sobre el hombre y sobre la vida moral y social.
La enseñanza sobre Dios:
En los salmos es muy amplia. Se ve a Dios como trascendente y a la vez cercano, Creador[34] y Salvador[35], Señor del cielo y de la tierra, poderoso, juez justo y auxiliador del hombre.
En el Cantar, a través de una interpretación alegórica, ya tradicional, se contempla el amor de Dios a su pueblo y la relación mística de la habitación de Dios en el alma. Dios se revela a través de este libro tanto en su naturaleza como su vida y acción, desde la creación hasta su salvación realizada en el hombre.
A través de Job se nos revela que la Sabiduría de Dios es inescrutable, que Dios es juez justo que prueba y premia al hombre fiel.
Qohelet alaba la sabiduría divina y recomienda el temor del Señor que es Creador y gobierna todo el universo. Y Eclesiástico recuerda que sólo Dios es Sabio y da la sabiduría. Él es quien intervendrá en la escatología[36] y dará su juicio[37].
Enseñanza sobre el hombre:
Los salmos hacen referencia a una retribución intramundana a la vez que comienza a proyectar el ámbito trascendente del hombre “post mortem”[38]. Se reconoce que el hombre ha sido creado capaz de Dios y a la vez se dice de él que es pobre, necesitado, perseguido, capaz de recurrir a Dios, darle gracias y alabarle. Con referencia al hombre remarca tanto la piedad individual, como la dimensión comunitaria.
Job aborda el drama del sufrimiento humano: que no siempre es consecuencia del pecado. Empieza a manifestar con ello la esperanza en una retribución ultraterrena, ya que su explicación en esta vida no es satisfactoria[39]. Lo que deja claro es que el sufrimiento está muy cercano al hombre en esta vida, y que en cierto sentido forma parte de él.
La doctrina sobre el hombre en Qohelet parece un tanto pesimista, el cuerpo ha de volver al polvo[40] y su alma baja al Sheol[41]. Afirma que el hombre está compuesto de alma y cuerpo, que se corrompe. El espíritu del hombre vuelve a Dios[42]. Afirma también la libertad humana, el hombre es capaz de obrar el bien o el mal, pues él elige lo que quiere[43]. Pero sobre todo da entender que el hombre busca algo superior, porque todas las cosas de esta vida son vanas.
Sabiduría ya deja más en claro el tema de la retribución post mortem, pues alude a la suerte de los justos y de los impíos no sólo en esta vida sino después de la muerte[44]. Por tanto aporta claramente la idea de la inmortalidad del hombre[45], apareciendo por primera vez explícita en al Sagrada Escritura. Marca una concepción unitaria del hombre, siempre con una preeminencia del alma. En conclusión puede decirse que estos libros son importantes porque muestran el progreso de la revelación en los temas de la inmortalidad y retribución.
Su enseñanza sobre la vida moral y social:
La vida moral en los salmos aparece muy ligada al culto y al Templo, a la vida litúrgica de Israel. Exalta la vida del justo y el humilde, que es el que obedece la ley de Dios, y la purificación interior.
Proverbios es todo un libro de enseñanza sobre el saber y la rectitud moral. Advierte la obediencia y sujeción a los padres, el trato con las mujeres y el socorro al pobre, la práctica de las virtudes, fustiga los vicios, insiste en la moral familiar y social, todo con una fuerte dimensión religiosa del temor del Señor, como inicio de la sabiduría.
Qohelet señala la observancia de los mandamientos[46], la justicia y la responsabilidad moral de las acciones. Es muy rico por tanto, el contenido moral en estos libros, abarcando muchos aspectos de la vida social.

7.4. Los salmos: origen del Salterio y diversos géneros de Salmos.
Preguntarse por el origen de los salmos significa preguntarse por el tiempo de composición y si es propio de Israel o no.
El libro de los salmos recoge 150 piezas poéticas. Es el único libro de la Sagrada Escritura de este género. Está dividido en cinco grupos, colecciones que existieron antes de la recopilación actual. La historia de su formación no es clara, lo más probable es que fueran creciendo en el culto del Templo y la oración sinagogal.
Hay diferentes teorías sobre el origen de los salmos, Günkel es el más acertado los clasifica según el género literario (método de la historia de las formas): a) mayores: Himnos, Entronización de Yahweh, Lamentaciones, Acciones de Gracias y los Reales. b) menores: son los Cantos de Peregrinación, Acciones de gracias colectivos, Sapienciales y los litúrgicos.
Hay otra teoría que se la llama de la democratización, que los salmos eran del Rey y pasan al Pueblo (no está demostrada).

En resumen podemos decir que:
1.- Muchos salmos fueron compuestos para cantarlos unidos a ciertos ritos.
2.- El culto fue el contexto en el que surgieron la mayoría de los salmos.
3.- Los títulos son añadidos posteriores que no dicen gran cosa.
4.- Israel los usa para el culto.
5.- Es una oración agradable a Dios, que expresa un sentimiento del hombre inspirado por el Espíritu Santo.
6.- La fecha de composición es indeterminable.
7.- Lo que mejor define el Salmo es su género literario, como decía Günkel, ya que los salmos corresponden a determinadas situaciones de la vida de Israel, sobretodo a la liturgia.
Géneros de Salmos

I)  Salmos de Alabanza o Himnos (la expresión Aleluya los resume): la alabanza presupone la admiración, la cual, lleva a la contemplación que brota de la alegría que produce la contemplación de las grandezas divinas. Los motivos principales son la creación (Sal 8; 18; 117; 149) y la salvación del pueblo (Sal 105; 114; 117). Los salmos de la Realeza de Dios se encuentran entre estos himnos, que expresan una alabanza a Yahvé como Rey (ej. Sal 96 y 100)

II) Salmos de súplica o lamentación: Pueden ser individuales (que son más abundantes) o colectivos. Presenta ante Dios las múltiples situaciones de necesidad, desgracias y tribulaciones en que el hombre se encuentra y pide ayuda al Señor. Sirven como ejemplo de individuales el 3; 5; 6; 7; 22; 50, y de colectivos el 12; 44; 60. Dentro de estos se suele distinguir los salmos penitenciales (Sal 50) y las súplicas nacionales. (Sal 80).

III) Salmos de acción de gracias: Su tema es la acción de gracias a Dios por un beneficio recibido y el reconocimiento de Dios en los acontecimientos positivos. También pueden ser individuales (Sal 30; 31; 40) y colectivos (66; 124).

IV) Salmos reales o mesiánicos: Son aquellos que hacen referencia al rey como el ungido. El motivo puede ser la subida al trono del rey, la oración por el rey o las bodas del rey (Sal 2; 18; 20; 101; 110). Al desaparecer la monarquía adquirieron un carácter mesiánico con una nueva proyección escatológica.

V)  Salmos sapienciales: Aquellos cuyo contenido encierra una enseñanza. Tienen un carácter más tardío (Sal 1, 32, 34, 49). Sus temas son la retribución, el contraste entre el justo y el malvado, los consejos sobre la conducta, la responsabilidad personal, la Ley, etc.

7.5. Valor religioso y proyección mesiánica.
El contexto vital originario de muchos salmos fue el culto en el Templo de Jerusalén. Otros fueron compuestos en relación al rey, pero es clara la conexión entre el rey y el culto en Israel. Por ello el carácter de los salmos es profundamente religioso. Se puede hablar de una teología, pero no hacen un estudio sistemático ni uniforme de la religión de Israel.
Los salmos son manifestación de fe, de esperanza futura, oración unánime, que enseñan el camino a seguir.
Hablan de la revelación de Dios, Creador (en continuo) y Salvador (Magnalia Dei). Nos enseñan los sentimientos de Israel ante Dios a lo largo de 600 años. Reflejan a un Dios Trascendente (habita en los cielos), y a la vez Cercano (comprometido en la historia del hombre). También revelan qué es el hombre: capaz de Dios y necesitado de Él.
El mesianismo de los salmos se tiene que ver a la luz de Cristo Resucitado, que proyecta la retribución intramundana al ámbito trascendente (post mortem).
El culto y el templo, pasan a ser el Cuerpo de Cristo Resucitado, al igual que la Iglesia es la Nueva Jerusalén. La piedad individual de los salmos se vuelve colectiva con la Iglesia, a la vez que manifiestan la esperanza en el Reino futuro, la unidad de los fieles en la oración y los caminos de santidad.
En todo momento son expresión de la fe actualizada. En definitiva, los sentimientos que impregnan los salmos han sido inspirados por el Espíritu Santo y por ello tienen validez permanente y adquiere mayor valor a la luz del Nuevo Testamento.

B) RESUMEN
La sabiduría en Israel
La Sabiduría en el Antiguo Oriente existía en los pueblos vecinos de Israel: Egipto, Mesopotamia y también de Canaán. Aunque estas obras no son ajenas al elemento moral y religioso, no son comparables con la sabiduría de la Sagrada Escritura, sino que simplemente están orientadas al éxito y al bien vivir. Mientras que la Sagrada Escritura tiene una enseñanza que invita a la reflexión bajo la luz de la experiencia y bajo la luz de la Ley del Señor. La sabiduría de Israel consiste, por encima de todo, en el conocimiento y práctica de la Ley de Dios.
En conclusión, la Sabiduría de Israel tiene un matiz propio, está unida a la fe Yavista y la Ley del Señor.
Visión general de los libros sapienciales.
Llamados también libros didácticos, son el conjunto de libros de carácter sapiencial y poético que transmiten la sabiduría por medio de proverbios, refranes o reflexiones no muy largas, sobre la vida y la historia: Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los cantares, Eclesiástico y Sabiduría.
Contenido y enseñanzas sobre Dios, sobre el hombre y sobre la vida moral y social.
      La enseñanza sobre Dios: En los salmos es muy amplia. Se ve a Dios como trascendente y a la vez cercano. El Cantar, a través de una interpretación alegórica, ya tradicional, se contempla el amor de Dios a su pueblo y la relación mística de la habitación de Dios en el alma. Job nos revela que la Sabiduría de Dios es inescrutable. Qohelet alaba la sabiduría divina y recomienda el temor del Señor que es Creador y gobierna todo el universo. Y Eclesiástico recuerda que sólo Dios es Sabio y da la sabiduría.
      Enseñanza sobre el hombre: Los salmos hacen referencia a una retribución intramundana a la vez que comienza a proyectar el ámbito trascendente del hombre. Job aborda el drama del sufrimiento humano: que no siempre es consecuencia del pecado. La doctrina sobre el hombre en Qohelet parece un tanto pesimista, el cuerpo ha de volver al polvo y su alma baja al Sheol. Estos libros son importantes porque muestran el progreso de la revelación en los temas de la inmortalidad y retribución.
      Su enseñanza sobre la vida moral y social: Exalta la vida del justo y el humilde, que es el que obedece la ley de Dios, y la purificación interior. Proverbios es todo un libro de enseñanza sobre el saber y la rectitud moral. Qohelet señala la observancia de los mandamientos.
Los salmos: origen del Salterio y diversos géneros de Salmos.
      Origen de los salmos: Muchos salmos fueron compuestos para cantarlos unidos a ciertos ritos; el culto fue el contexto en el que surgieron; títulos son añadidos posteriores; Israel los usa para el culto; oración agradable a Dios, que expresa un sentimiento del hombre inspirado por el Espíritu Santo; fecha de composición es indeterminable; lo que mejor define el Salmo es su género literario, como decía Günkel.
      Géneros de Salmos: Salmos de Alabanza o Himnos; Salmos de súplica o lamentación; Salmos de acción de gracias; Salmos reales o mesiánicos; Salmos sapienciales.
Valor religioso y proyección mesiánica.
El contexto vital originario de muchos salmos fue el culto en el Templo de Jerusalén. Otros fueron compuestos en relación al rey, pero es clara la conexión entre el rey y el culto en Israel. Por ello el carácter de los salmos es profundamente religioso. Se puede hablar de una teología, pero no hacen un estudio sistemático ni uniforme de la religión de Israel. Los salmos son manifestación de fe, de esperanza futura, oración unánime, que enseñan el camino a seguir. Hablan de la revelación de Dios, Creador (en continuo) y Salvador (Magnalia Dei). Nos enseñan los sentimientos de Israel ante Dios a lo largo de 600 años. Reflejan a un Dios Trascendente, y a la vez Cercano. El mesianismo de los salmos se tiene que ver a la luz de Cristo Resucitado, que proyecta la retribución intramundana al ámbito trascendente (post mortem).

C) BIBLIOGRAFÍA

Libros poéticos y sapienciales (apuntes para los alumnos). D. Gonzalo Aranda Pérez.
Sagrada Biblia. NACAR-COLUNGA. BAC 1985 (Introducciones a cada libro).
Biblia comentada IV Sapienciales. Profesores de Salamanca (Sólo las introducciones, sobre el contenido y doctrina).


TEMA 8: LOS EVANGELIOS SINÓPTICOS Y LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES

8.1 Origen apostólico y formación de los evangelios.
8.2 Peculiaridades literarias y teológicas de cada uno de los evangelios.
8.3 El libros de los Hechos de los Apóstoles.
8.4 Redacción y doctrina de Hechos.

A) DESARROLLO

8.1. Origen apostólico y formación de los evangelios
Los Evangelios no son los primeros escritos del N.T. cronológicamente, sin embargo ocupan el primer lugar dentro de él. Los relatos evangélicos surgen en el marco de la desaparición de los apóstoles. Los testimonios de la antigüedad cristiana son unánimes respecto al origen apostólico de los evangelios. A partir de ese marco podemos decir que los evangelios vienen a llenar el hueco que dejó la predicación apostólica, y de ahí que sean norma (canon) para los cristianos, lo mismo que lo era la predicación apostólica.

Al referirnos al origen apostólico de los evangelios estamos diciendo que esos libros se leían en público desde la era apostólica. Por tanto, estaban aprobados por quienes habían recibido la predicación apostólica y concordaban con los otros libros transmitidos por los apóstoles.
Dei Verbum 19 recoge el planteamiento de esta cuestión: a) La historicidad de los evangelios y b) La forma en que debe entenderse esta historicidad.
Los evangelios no se escribieron al compás de la actividad de Jesús, sino en continuidad con la predicación apostólica, y esa es la forma en que debe entenderse su historicidad.
Hay tres momentos (cronológicos) en la formación de los evangelios[47]:

a) La actividad de Jesús. Comprende del año 1-30 (genéricamente). El objeto son las acciones y palabras de nuestro Señor, en cuanto ordenadas a nuestra salvación.

b) La predicación de los apóstoles. Cubre genéricamente del año 30-60. El objeto es la actividad apostólica, es decir, la predicación oral de los apóstoles sobre Jesús. No es un mero sumario de la actividad de Jesús sino una comprensión de su vida a la luz de la resurrección, bajo la enseñanza del Espíritu Santo.

c) La composición de los evangelios (su escritura). Se sitúa en los años 60-90, en el marco de la desaparición de los apóstoles. En el cambio entre la generación apostólica y la siguiente se empezó a poner por escrito de manera continuada la predicación sobre Jesús, inspirados por el Espíritu Santo[48], "ellos mismos (los apóstoles) con otros de su generación lo escribieron por la inspiración del Espíritu Santo”[49].
En este proceso de formación hay que tener en cuenta unas características[50]: 1. Por ser un escrito, es una composición y no una mera copia de la predicación. 2. Recoge una doble tradición: oral y escrita. 3. Los evangelios ejercen actividad sobre estos datos; los reducen a síntesis y los adaptan a los destinatarios. 4. Más que una mera narración, es proclamación.
Entre los tres momentos hay una continuidad esencial, por tanto podemos afirmar la historicidad de los acontecimientos narrados.

8.2. Peculiaridades literarias y teológicas de cada uno de los evangelios

MATEO

Autor, fecha, lugar y destinatarios: Testimonios de principios del siglo II aseguran que Mateo fue el primero que puso por escrito su evangelio "en la lengua de los hebreos" (Papías). No se ha conservado el original, y pronto se usó el texto griego como canónico. Como fundamento interno sobre el autor encontramos que es el único de los evangelios que llama Mateoal publicano (Mt 9,9). Como autor implícito, se descubre en el escrito un modo de razonamiento propio de un escriba cristiano, alguien muy vinculado a los judíos y sus tradiciones. Concluimos que su autor no parece ser Mateo, pero es indudable que tiene relación con él, o con alguna comunidad que conoce su predicación. Su canonicidad siempre ha sido admitida.
Los destinatarios son los cristianos procedentes del judaísmo. Se descubre por el lenguaje judaizante, los formulismos hebreos, etc.

Fue escrito entre los años 70-80 probablemente en Antioquía de Siria, donde se habían refugiado muchos cristianos palestinenses después del desastre del 70.
Características literarias y teológicas: 

a) Es el evangelio didáctico. Tiene una fuerte unidad literaria, cada párrafo, por lo que dice, por la circunstancia y encuadramiento, está lleno de intencionalidad, profundidad, simbolismos y evocaciones que amplifican el horizonte doctrinal. Tiene gran cuidado por la precisión y claridad. Posee un estilo conciso, sobrio y ponderado que facilita la retención. Es el primer libro de catequesis cristiana.

b) Es el evangelio del cumplimiento. Lo es porque está escrito para los cristianos procedentes del judaísmo. Cuida mostrar cómo en Cristo se cumple todo el A.T. y que Jesús es el Mesías prometido.

c) Es el evangelio de los discursos del Señor. Tiene cinco grandes discursos que se cierran con una expresión semejante: "y sucedió que cuando Jesús acabó de dar estas instrucciones...": Discurso de la montaña, discurso de la misión de los Doce, discurso de las parábolas, discurso eclesiástico y el discurso escatológico.

En cuanto al contenido doctrinal del evangelio podemos señalar:
Su cristología.Explica quién es Jesús mediante los títulos: Hijo de Dios, como por ejemplo la profesión de Pedro o la del Centurión ante la cruz; el Emmanuel y el Mesías rechazado.
Su eclesiología. Es el evangelio eclesiástico: aparece tres veces el nombre de Iglesia y se percibe la Iglesia en el trasfondo de la narración. Es también el evangelio del Reino: el Reino de Dios o Reino de los cielos es instaurado por Jesucristo, sobre todo se muestra en las parábolas.

MARCOS

Autor, fecha, lugar y destinatarios: La Tradición cristiana atribuye el segundo evangelio a San Marcos, discípulo directo de Pedro, Pablo y Bernabé. Hay testimonios desde los primeros siglos (s.II Eusebio de Cesarea, Papías, San Justino, San Ireneo, y otros). Eso mismo confirman los datos internos del texto. No ha sido puesta en duda su autenticidad, pues está reforzada por la unión entre Pedro, Pablo con Marcos[51]. Igual que los otros evangelios, no tiene ni fecha, ni firma del escritor. Una fecha probable es el año 60, se apoya en Clemente de Alejandría que dice que Marcos escribió el evangelio en vida de Pedro. Otra posible fecha es el año 64, que se apoya en Ireneo que afirma que Marcos lo escribió después de la muerte de Pedro (Adversus Haereses). La tradición afirma que Marcos escribió el evangelio en Italia y esto lo confirma el texto por sus expresiones latinas, simplemente transcritas al griego. Además apoya esta teoría el tener como destinatarios a los cristianos de Roma, procedentes de los gentiles, a los que se le hace necesario explicarles ritos y costumbres judías.
Características literarias y teológicas: a) Estilo literario. Tiene una sintaxis y un vocabulario sencillo y expresivo. Hay una coordinación de frases simples (parataxis) unidas por la conjunción y, pues, enseguida, que son continuamente empleadas. Es el evangelio del catecúmeno, busca la conversión. Emplea el discurso directo. Es notorio el uso del presente histórico y el salto de un tiempo a otro en un mismo relato. Descripción pormenorizada de detalles. Viveza en la descripción de los episodios. No hay los largos discursos del Señor como en Mateo, excepto las parábolas y el discurso escatológico.
b) Características teológicas. La profundidad del mensaje. Urgencia en la narración, que se nota en el empleo del término enseguida y en el éxito del evangelio y su difusión. Implica al lector en la narración y lo lleva a confesar a Jesús como el Mesías e Hijo de Dios.
Hay dos notas destacadas que recorren la narración:

1. La noción de evangelio. Es el que utiliza más este término. Algunos lugares significativos son: el inicio y el final del evangelio[52]. Además identifica Evangelio-Jesús. Evangelio es la Buena Noticia de Dios para la salvación, que nos viene a través de Cristo y es llamada a la conversión, a creer.

2. El secreto mesiánico. A lo largo del evangelio aparecen confesiones de Jesús como Hijo de Dios (Pedro, el Centurión en la cruz, los demonios, etc.), pero llama la atención que Jesús les impone silencio, tanto a los demonios como a los que cura, de ahí se ha venido a llamar el evangelio del secreto mesiánico. Descubrimos que lo importante para el evangelista es que los hombres confiesen a Cristo como Mesías e Hijo de Dios, y esto lo expresa con el fluir de toda la narración. Por tanto, es la pedagogía de la confesión del mesianismo y divinidad de Jesús y de su significado.
Su contenido doctrinal se desprende de las mismas características: a) Jesús, el Mesías. Jesús en la manifestación de su mesianidad sigue una pedagogía divina. Prefiere llamarse a sí mismo el Hijo del hombre remitiendo a Dn 7,14 para evitar interpretaciones políticas y nacionalistas de otros títulos mesiánicos como Hijo de David o Mesías, b) Jesús, el Hijo de Dios. La confesión de su divinidad se encuentra implícita en distintas formas, una de ellas es la filiación divina: en el Bautismo (1,11), en la transfiguración (9,7) entre otras, c) El Evangelio para todas las gentes. El término Evangelio aparece unido a la noción del destino universal de su predicación[53]. Ya es muy significativo el hecho de que la mayor realización del ministerio público de Jesús es en Galilea, denota su universalidad.

LUCAS

Autor, fecha, lugar y destinatarios: La Tradición cristiana atribuye el tercer evangelio a Lucas. A la vez es confirmada por los estudios sobre el texto, que descubre características del autor que se hallan en el N.T. y en los Padres. Del texto se puede señalar que el autor redacta en lengua griega con elegancia. Refleja sus conocimientos médicos en relatos de curaciones. Es el mismo autor que Hechos de los Apóstoles, discípulo de Pablo, con el que tiene gran afinidad de lenguaje y doctrina. No fue testigo directo de la vida del Señor, sino discípulo y compañero de Pablo.

Algunos sitúan su composición antes del año 70, fundados en que es anterior a Hechos (pues Hch menciona el evangelio), o cerca del año 63, ya que Hch termina con la liberación de Pablo de la primera cautividad. El lugar más probable de composición es Antioquía de Siria. Va dirigido expresamente a Teófilo[54] pero no sabemos si ello designa a una persona o es una denominación genérica: los amados por Dios. Tiene como destinatarios una comunidad que proviene substancialmente de la gentilidad, con un horizonte helenista.
Características literarias y teológicas: a) Estilo literario. Se expresa con mayor perfección gramatical en la lengua griega. Evita palabras y expresiones hebreas, arameas y latinas. Transcribe de modo fino y correcto los modismos vulgares. Silencia detalles molestos o escenas de cierta crudeza. Muestra en su expresión la delicadeza y exquisitez de su espíritu. Muestra sensibilidad por perfilar bien el marco histórico de ciertos hechos.
b) Características teológicas. Las características literarias señaladas arriba, se mueven en un horizonte doctrinal, que se pueden condensar bajo unos epígrafes:

1. La historia de la salvación. San Lucas se empeña en que su escrito se entienda como histórico (ejemplo: el prólogo, hecho según la costumbre de los historiadores griegos y latinos). Aporta datos cronológicos, escribe de forma ordenada, busca las fuentes y los testigos de los acontecimientos. Sin embargo, su finalidad no es puramente histórica, sino mostrar que está bien fundada la fe de los cristianos. Escribe una historia peculiar: la historia de la salvación. Por tanto, escribe desde una perspectiva histórico salvífica.

2. El lugar de Jerusalén (camino hacia Jerusalén). Lucas narra desde una perspectiva peculiar, que quizá es lo más característico: la vida de Cristo es un caminar hacia Jerusalén, que es la figura de la ciudad santa.

3. La importancia de la Ascensión. Lucas relata dos veces este hecho con detalles relevantes. Constituye el paso del Señor a la gloria, desde donde envía el Espíritu Santo para el inicio de la vida de la Iglesia. Todo el evangelio de Lucas tiende a la Ascensión, que es el estadio final al que camina Jesús, por eso aparecen varias alusiones a la Ascensión: transfiguración, la expresión “entrar en su gloria”. Ve la muerte como paso a la gloria y exaltación.
Como puntos doctrinales más fuertes se descubren: Jesús como Profeta, Salvador y Señor. Es el Profeta por excelencia. Subraya la unión profunda del Espíritu Santo con el ministerio de Cristo (ej. los pasajes del Bautismo, desierto y sinagoga). Es el Salvador en quien se cumplen las promesas antiguas (ej. Benedictus, Magníficat, cántico de Simeón -recuérdese que el tema central es la salvación-). Con el título de Señor se denomina su divinidad, es el Señor de la historia. La universalidad de la salvación. Se encuentran alusiones a esa universalidad (ej el cántico de Simeón: “a quien has presentado ante todos los pueblos, luz para alumbrar a las naciones” (2,29). Alude a los samaritanos como prójimo y después de la resurrección constituye a sus discípulos como testigos ante todo el mundo (24,48). Santa María Virgen. Es la llena de gracia, modelo de los justos del A.T y de los que siguen a Cristo. Es el evangelio de la misericordia. Predica de Dios la misericordia, la acogida y el perdón[55]. Esta misericordia se manifiesta en Cristo.

8.3 El libros de los Hechos de los Apóstoles.

Autor, fecha, lugar y destinatarios: El quinto libro del N.T. se designa como acta Apostolorum que es el título con que aparece ya desde el siglo II. Pero no se sabe qué nombre le dio su autor. Hechos narra la vida de la primitiva Iglesia y su expansión.
Su autor es el mismo que el tercer evangelio[56], y puede entenderse como su continuación, y a la vez como una obra autónoma, de ahí que se hayan dado dos acercamientos a su estudio, uno en el marco general de toda la obra lucana y otro en un estudio “a se”. Hechos no aparece firmado por su autor, pero la tradición cristiana ha sido unánime en atribuirlo a Lucas. Esa tradición se refuerza por el mismo contenido del libro.

Algunos estudiosos fechan Hechos entre el año 62-63, por el final brusco tras la liberación de la primera prisión de San Pablo, pero al igual que el evangelio, Hechos no es una mera crónica, sino que tiene un trasfondo teológico. Desde una perspectiva teológica el final no es tan brusco, pues si se abre con el anuncio del Señor a sus Apóstoles de que serán testigos hasta los confines de la tierra, se entiende que se cierre cuando el autor considera que ya se ha cumplido esa promesa con la predicación de Pablo en Roma. Otros retrasan la composición hacia los años 70-80, pues el prólogo del evangelio supone un personaje de segunda generación que es el “joven” compañero de Pablo en el año 50, y que habría escrito cuando ya tenía cierta madurez.
Sobre el destinatario hay que aludir a lo mismo que el tercer evangelio.

8.4 Redacción y doctrina de Hechos.

Sobre la redacción se ha anotado que Lucas no fue testigo de los acontecimientos y que trabajó con fuentes en el evangelio. La situación es muy distinta en los Hechos, la razón se descubre de las llamadas secciones nos (que alude a que es él mismo testigo presencial) y del análisis del texto en sí mismo. Respecto de Hechos no tenemos otras fuentes para compararlo y ver el trabajo redaccional del autor.
Del análisis del texto en sí mismo se vislumbran las fuentes y su valor: a) Los relatos son narraciones más o menos anecdóticas de acontecimientos en los inicios de la Iglesia. b) Los sumarios son breves notas a modo de resumen, que narran una situación ordinaria[57]. c) Los discursos. Aparecen muchos y repiten generalmente unas mismas ideas: los planes de salvación de Dios y la llamada a los gentiles[58]. Conclusión: San Lucas trabaja con fuentes y estilos de distinta índole pero no parece copiarlas, sino que construye a partir de ellas una historia con una finalidad teológica.

El contenido doctrinal de Hechos es: a) El evangelio del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es la figura unificadora de todo Hechos. Todo aparece movido por su acción. b) El paralelismo Pedro-Pablo. Aparecen elementos homogéneos y en los primeros 12 capítulos aparece Pedro como centro y en los siguientes Pablo. c) El paralelismo Jerusalén-Antioquía. Es un paralelismo similar al de Pedro y Pablo, sin que Jerusalén quede desplazada, pues se vuelve a ella después de cada movimiento de expansión. d) Las fases de la salvación de los gentiles: de Pentecostés al concilio de Jerusalén y de éste, a la predicación hasta los confines de la tierra.

En este entorno doctrinal se enmarcan unas ideas doctrinales que sobresalen: la figura de Jesucristo, el Espíritu Santo, la Iglesia y el hombre como discípulo: 1. La persona de Jesucristo es de los temas más complejos por la variedad de matices con que se trata. Se puede decir que narra la historia de Jesús como una vida que se desarrolla según la voluntad de Dios en orden a la salvación. Jesús es centro y Señor de la historia, en quien se da la salvación. Jesús se reviste de dos aspectos: cristológico (como histórico) y soteriológico (en su aspecto salvífico). 2. El Espíritu Santo aparece como protagonista principal. Se designa con terminología muy variada: “Espíritu Santo”, “Espíritu de Jesucristo”, “Espíritu del Señor” o “Espíritu”. Su actuación es interior de modo permanente y universal. Es quien orienta la misión de la Iglesia. 3. La Iglesia es quien continúa la obra de Jesucristo, en ella se cumplen las profecías de Israel, es principio de comunión jerárquica. Aparece especialmente su expansión más que su vida interna. El nombre de Ecclesia designa la asamblea de los convocados, las comunidades y la proyección universal de los bautizados. 4. El hombre, el discípulo. El hombre aparece tratado de dos modos: a) en cuanto que responde ante Jesús a través de la fe. b) En cuanto que actúa como discípulo de Cristo: seguir a Cristo con una vida cristiana.

B) RESUMEN

Origen apostólico y formación de los evangelios: Hay tres momentos (cronológicos) en la formación de los evangelios[59]: La actividad de Jesús (comprende del año 1-30, el objeto son las acciones y palabras de nuestro Señor, en cuanto ordenadas a nuestra salvación); La predicación de los apóstoles (cubre genéricamente del año 30-60); La composición de los evangelios (su escritura). Se sitúa en los años 60-90, en el marco de la desaparición de los apóstoles.

Peculiaridades literarias y teológicas de cada uno de los evangelios: I Mateo: destinatarios son cristianos procedentes del judaísmo, su autor no parece ser Mateo, fue escrito entre los años 70-80 en Antioquía de Siria. Características: Evangelio didáctico, del cumplimiento, de los discursos del Señor. Contenido: Cristología y Eclesiología. II Marcos: La Tradición cristiana atribuye el segundo evangelio a San Marcos, discípulo directo de Pedro, Pablo y Bernabé. Eso mismo confirman los datos internos del texto. Probable año 60, otra posible fecha año 64. En Italia. Estilo literario. Tiene una sintaxis y un vocabulario sencillo y expresivo. Parataxis. Es el evangelio del catecúmeno, busca la conversión. Discurso directo. Uso del presente histórico. Descripción pormenorizada de detalles. Dos notas teológicas destacadas que recorren la narración: La noción de evangelio; El secreto mesiánico. Contenido doctrinal: Jesús, el Mesías; Jesús, el Hijo de Dios; El Evangelio para todas las gentes. III Lucas: La Tradición cristiana se lo atribuye a Lucas (confirmada por los estudios sobre el texto). Entre el 63 y el 70 según autores. En Antioquía de Siria. Dirigido a Teófilo. Estilo literario: se expresa con mayor perfección gramatical en la lengua griega. Características teológicas: La historia de la salvación; El lugar de Jerusalén (camino hacia Jerusalén); La importancia de la Ascensión. Puntos doctrinales: Jesús como Profeta, Salvador y Señor; La universalidad de la salvación; Santa María Virgen; Es el evangelio de la misericordia.

El libros de los Hechos de los Apóstoles: Su autor es el mismo que el tercer evangelio (Hch 1,1), y puede entenderse como su continuación, y a la vez como una obra autónoma
Redacción y doctrina de Hechos: Sobre la redacción las llamadas secciones nos, que alude a que es él mismo testigo presencial (a diferencia del evangelio). Análisis del texto: los relatos; los sumarios; los discursos. Aparecen muchos y repiten generalmente unas mismas ideas: los planes de salvación de Dios y la llamada a los gentiles. Contenido doctrinal: el evangelio del Espíritu Santo; el paralelismo Pedro-Pablo; el paralelismo Jerusalén-Antioquía; las fases de la salvación de los gentiles. Ideas doctrinales que sobresalen: la figura de Jesucristo, el Espíritu Santo, la Iglesia y el hombre como discípulo.

C) BIBLIOGRAFÍA

1. Sagrada Biblia. Santos Evangelios. EUNSA (Las introducciones a cada evangelio).
2. Vaticano II. DV  (n.19 especialmente).
3. Apuntes de clase para el uso de los alumnos. Don Vicente Balaguer.

4. La Sagrada Escritura. Nuevo Testamento I. Profesores de la Compañía de Jesús. BAC (Las introducciones a los evangelios).

domingo, 16 de junio de 2013

FRASES BÍBLICAS

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Suma teologica